Luz Marina Rodríguez, con una inversión de $1.700.000 mil pesos, inició su negocio de venta de ropa a domicilio en 2011 en el municipio Montelíbano. Para ese entonces, esta barranquillera -que había llegado en su adolescencia a territorio cordobés- era madre cabeza de familia y quiso independizarse para darle una vida mejor a su hija.
Gracias a un trabajo previo en un almacén de ropa, Luz Marina aprendió no sólo a ser persuasiva en materia de ventas, también conoció pormenores de la administración de este tipo de negocios, por lo que ideó la comercialización de prendas y accesorios puerta a puerta.
En 2015, después de cuatro años de trabajar a domicilio, resuelve montar su propio almacén y renta un local muy pequeño, pero con ubicación estratégica. En los meses posteriores -viendo el éxito de su local- decide ampliarlo y aumentar su surtido, por lo que se vincula a Microempresas de Colombia y solicita un crédito por cinco millones.
Sin embargo, cuando todo marchaba perfecto, Luz Marina tuvo que vivir un momento crítico. En la época de lluvias de 2016, la microempresaria enfrentó la inundación de su negocio. “Todo parecía perdido y no sabía qué hacer”, dice, pero para fortuna y sorpresa suya, uno de los asesores de la cooperativa -enterado de su drama- la visitó y orientó.