En 2012 comienza la historia de L’güella, la empresa creada por Juliana María Orrego Lozano y Juanita, su hija, con un objetivo claro: ser referentes en Latinoamérica en el diseño de joyería y productos que integren la estética, el arte y las emociones con el valor del talento local y la responsabilidad ambiental. Asuntos clave que se han mantenido en el tiempo y que son la brújula que guía el plan de expansión y crecimiento de esta compañía local.
“En L’güella creemos que el diseño es un lenguaje para expresar lo que a veces las palabras no logran explicar. Estamos convencidos de que las pequeñas acciones sí pueden cambiar el mundo”, asegura Juliana y agrega “ofrecemos joyería, indumentaria y objetos que no solo se usan, se sienten. Somos una marca que conecta diseño, cultura y compromiso social”.
En el largo y desafiante camino de emprender, Juliana descubrió que, para consolidar su idea de negocio, cautivar nuevos clientes y establecer futuros aliados es necesarios insistir, persistir y nunca desistir. También, que es obligatorio enfocarse plenamente en el proyecto y creer con vehemencia y convicción en su propuesta de valor. Llegar a este nivel de introspección y de conciencia le tomó años, y ahora está recogiendo los frutos de su constancia y disciplina.
En el último año, por ejemplo, L’güella formalizó un puesto de trabajo y mantuvo viva las alianzas con talleres artesanales locales, generando empleos indirectos y apoyando el desarrollo de comunidades.
Además, participó activamente en ferias y eventos en Medellín estableciendo nueve conexiones comerciales con centros de estética marcas corporativas como Promotora de Comercio Social e inició el proceso para ser parte del Market Place del Éxito, garantizándoles productos de alta calidad y ambientalmente sostenibles.
“Trabajamos con materiales locales como latón reciclado, tejidos artesanales y empaques en cartón de caña de azúcar reciclada. Nuestra filosofía es dar valor a lo hecho en Colombia y minimizar el impacto ambiental. Destinamos un porcentaje de nuestras ventas a la Fundación Infantil Santiago Corazón porque creemos en el poder del diseño para transformar realidades, y que apoyar la salud de niños con enfermedades cardiovasculares es una manera de dejar una huella”, explica con orgullo Juliana.