Carmelo tiene 34 años. Es un microempresario piscicultor oriundo de la vereda la Bonga, del municipio de Puerto Libertador, Córdoba. Vive en unión libre y muy pronto será padre primerizo. Él está feliz, como lo manifiesta: “lo espero con muchas ansias y lleno de esperanza. Me siento dichoso de ser padre”.
Desde que tenía 22 años ha sido trabajador independiente rebuscándose la vida con diferentes actividades como la siembra de cultivos, venta de pescado y frutas como naranjas y limones. También ha tenido cría de cerdos.
En 2017, luego de haberse dedicado a estas actividades por al menos 10 años y motivado a crecer más con su emprendimiento, quiso solicitar un crédito para comprar todo lo necesario para convertirse en piscicultor de cachamas, entonces comenzó la búsqueda de la entidad financiera que más se acoplara a sus necesidades.
En medio de ese proceso, un amigo de Carmelo le recomendó a Microempresas de Colombia, asegurando que era la mejor opción para su emprendimiento y le dio el teléfono de contacto del asesor de la oficina de Montelíbano, Córdoba que visitaba esa zona.
“El asesor me ayudó mucho, me brindó una excelente asesoría para aterrizar mis ideas de negocio; revisamos el monto, los costos, el lugar y otras cosas que tenían que ver con mi emprendimiento y ese mismo día enviamos la solicitud”. Al cabo de unos días, le desembolsaron el crédito en la oficina de Montelíbano, por lo que él tuvo que ir en su moto a una hora de Puerto Libertador. En su vida como microempresario, ha tenido dos créditos con Microempresas de Colombia que suman $6.800.000.